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La Casa de Todos: envejecer también es revolución

Por Katherine Gallardo

Durante la primavera de 1990, mientras Chile daba sus primeros pasos en la recuperación de la democracia, un grupo de adultos mayores se reunía en Plaza Ñuñoa. Así comenzaron a recuperar un espacio que hasta hace muy poco se les había negado. Dejaban atrás casi dos décadas en que estuvieron marginados de la discusión política y comunal producto de la dictadura.

Luego de una campaña de recolección de firmas, movilizada por sus propios miembros, nace en 1991 La Casa de Todos, una organización autónoma y funcional de adultos mayores residentes de la comuna de Ñuñoa. Este hito fue la culminación de una lucha que les permitió ganarse un espacio donde debatir, desarrollar habilidades y crear instancias de participación.

Durante la década de los noventa, existía una doble deuda con el adulto mayor. Fueron parte de una generación que jubiló en dictadura y sintió que, al terminar su ciclo productivo, la sociedad se olvidaba de ellos. “La que otrora fuera la edad de la sabiduría, experiencia y capacidad de elaborar a través del recuerdo, se ha convertido en un grupo que se vuelve ‘carga social’ tanto para la familia, la sociedad civil y el Estado. Pareciera que ‘El Baile De Los Que Sobran’ al que se referían Los Prisioneros en los años 80’, se ha extendido a la población mayor”, escribió en 1996 María Emilia Tijoux, cientista política y tallerista de La Casa de Todos, en la publicación Abriendo Caminos editada por la misma organización.

La mirada fresca y revolucionaria de los comienzos de La Casa de Todos quedó registrada en los primeros números de sus publicaciones editoriales, las que incluían fanzines anuales, revistas y panfletos. Algunos de estos aún se conservan en la biblioteca de La Casa.

Foto: Directiva La Casa de Todos 1994 en Abriendo Caminos

El legado de Eliana Bronfman

Una de las grandes líderes y fundadoras de esta organización fue Eliana Bronfman, abogada y miembro del Movimiento Pro Emancipación de la Mujer en Chile durante la década de los cuarenta. Sus manifiestos, homenajes y editoriales respecto al proceso de envejecer con dignidad están también plasmados en el fanzine “Abriendo Caminos”.

“El fenómeno del envejecimiento tendrá consecuencias de carácter social, cultural, económico, político y emocional”, afirmaba Bronfman en la editorial de Abriendo Caminos de 1994. “Ya no basta con sólo exigir mejores jubilaciones, pensiones y montepíos […] Tenemos que ser estimados como protagonistas de una transformación social […] Todo esto implica un real y profundo cambio cultural”.

El deseo de Eliana era derribar mitos respecto al adulto mayor. “Hay que mejorar nuestra propia autoestima, reconocer que somos depositarios de valores, conocimientos y de una memoria histórica que tenemos obligación de transmitir en una nueva forma de relación con las generaciones de jóvenes”, afirmaba en el mismo texto.

Hace 20 años Eliana jamás hubiera imaginado que una pandemia como la del Coronavirus obligaría a millones de personas mayores a distanciarse de sus familias y amigos por temas sanitarios. Pero incluso sin esa experiencia devastadora, Bronfman mostraba una perfecta claridad respecto a los nuevos desafíos que enfrentamos como sociedad respecto al trato y las necesidades de la población longeva.

Los primeros números de “Abriendo Caminos” son un manifiesto para los adultos mayores del siglo XX y expresan la urgencia por reconocerlos como sujetos activos, partícipes y protagonistas de la cultura que se gesta a su alrededor.

Bronfman falleció el 2013 dejando un legado que tomó diversas formas a lo largo de su vida. Primero como partícipe y protagonista en la lucha por la emancipación femenina y luego, como defensora irrestricta de los Derechos Humanos del Adulto Mayor. Ese legado sigue vivo en La Casa de Todos de Ñuñoa y también en otras comunas donde, luego del éxito de esta experiencia, desarrollaron proyectos similares.

Puedes revisar parte de los textos del fanzine Abriendo Caminos, facilitado por La Casa de Todos a la Corporación Cultural de Ñuñoa en este enlace.

La Casa de Todos en la actualidad

Foto por Julián Ortiz

Hoy La Casa de Todos continúa funcionando de manera autónoma en las dependencias de la Corporación Cultural de Ñuñoa, donde cuentan con salas para talleres, biblioteca y oficina.

“La Casa de Todos es un lugar que me da la posibilidad de reunirme con gente para compartir actividades propias de mi edad”, comenta Alfredo Roitman, miembro y actual tesorero de La Casa de Todos de Ñuñoa. Estas actividades eran frecuentes hasta antes de la pandemia, luego de lo cual se han visto restringidas.

“Hubo tertulias que fueron un éxito, como cuando invitamos un grupo de tres tenores, las fiestas celebrando el año nuevo mapuche o algunas «pasadas de agosto» donde la concurrencia fue de más de 100 personas. Espero lograr que podamos volver a eso”, afirma.

Gracias al avance en el proceso de vacunación y las nuevas fases sanitarias, La Casa de Todos ya retomó parte de sus actividades. Las nuevas incorporaciones y gestiones administrativas deben hacerse online, al correo lacdtdn@gmail.com. Actualmente se están desarrollando talleres de yoga y gimnasia, a los cuales se sumarán otros nuevos en octubre.

Para ser parte de sus actividades, reuniones y salidas programadas, es necesario cumplir con estos requisitos:

  • Vivir en Ñuñoa
  • Ser mayor de 60 años
  • Pagar la cuota de inscripción e incorporación

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