Pilares de la Casa Memoria José Domingo Cañas

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Aquí se torturó: tres Sitios de Memoria en Ñuñoa

Por R.M.

Los Sitios de Memoria en Chile son espacios donde se cometieron grandes violaciones a los Derechos Humanos, particularmente durante la dictadura. En ellos se ejecutaron torturas, asesinatos y secuestros políticos. En el presente, estos espacios simbolizan el recuerdo de esos hechos, dándole significado al lugar y honrando la memoria de quienes fueron agredidos y asesinados en cada uno de ellos.

Su propósito está vinculado con la conservación y honra a la memoria de resistencia y solidaridad de aquellos que pasaron por estos espacios de tortura. Un recuerdo permanente de que estas prácticas no pueden repetirse. Su preservación, entonces, forma parte de una reparación simbólica hacia las víctimas de la dictadura. Estos espacios se transforman en canales pedagógicos que promueven una educación histórica con énfasis en el respeto a nuestra historia y los Derechos Humanos.

En Ñuñoa existen cuatro Monumentos Históricos asociados a la memoria de la represión y violencia política: el Estadio Nacional, la Casa Memoria José Domingo Cañas, el archivo de represión de Colonia Dignidad y, además, la Villa Olímpica, declarada como Zona Típica y vinculada a la persecución y asesinatos conocidos como Operación Albania (1987).

Entre estos, visitamos tres Sitios de Memoria que honran la vida de las víctimas de la dictadura:

Casa Memoria José Domingo Cañas

Hasta el 11 de septiembre de 1973, en la calle José Domingo Cañas 1367 hubo una casa. Desde ese día y hasta agosto de 1974 se utilizó como un espacio de asilo político, para luego ser convertida en el Cuartel Ollagüe, lugar de detención, torturas, desaparición y asesinato de personas a cargo de la DINA.

Durante los últimos años de la dictadura, la casa fue abandonada y, posteriormente, demolida. En 2010, gracias a la gestión de vecinos y vecinas en conjunto con la Fundación 1367, el lugar se transformó en un Sitio de Memoria.

Sobre los cimientos donde alguna vez hubo una casa, se levantaron pilares de madera para nunca olvidar que ahí se torturó a un número indeterminado de personas y se hizo desaparecer a más de 50 de ellas.

La Casa Memoria José Domingo Cañas habla del rastro de lo construído, de las historias de quienes murieron o fueron martirizados, de las ideas perseguidas y de quienes hacen historia después de la historia, lo que permite que la ciudad recuerde, aprenda y enseñe su propia memoria.

María Graciela Acuña, Coordinadora de este espacio, afirma que la importancia de que existan estos lugares abiertos a la comunidad es por y para las víctimas que transitaron por  ellos. “Por mantener su memoria y dar cuenta que fueron y son, para muchas y muchos, luchadores de un periodo de la historia de Chile, que hoy vuelven a recobrar una importancia mayor pensando en la revuelta popular de octubre de 2019”, agrega.

Villa Olímpica

El conjunto habitacional Villa Olímpica comenzó su edificación en 1961, año en el cual los terrenos colindantes al Estadio Nacional fueron urbanizados con el fin de brindar una mejor infraestructura a las y los asistentes de la Copa Mundial de Fútbol de 1962; el plan de diseño modernista buscaba proyectar la imagen de un país en vías de modernización.

En 2016, con propósito de su preservación, el Consejo de Monumentos Nacionales declaró la Villa Olímpica “Zona Típica” por funcionar como retrato de las políticas públicas de acceso a viviendas sociales destinadas a la clase media, sumado, además, a su arquitectura moderna y a esta nueva idea de “unidad vecinal”.

Durante la dictadura, este sector fue eco de numerosas matanzas y violaciones a los Derechos Humanos, desde el interior y en los alrededores del Estadio Nacional. Entre ellas, se llevó a cabo la persecución y ejecución de la Operación Albania o Matanza Corpus Christi: operativo realizado por la CNI que acabó con la vida de doce integrantes del Frente Patriótico Manuel Rodríguez.

Entre las víctimas se encontraba Julio Arturo Guerra Olivares (33), electricista y vecino de la Villa. Su persecución y muerte marcó a la comunidad, quienes luego formaron en su nombre la “Coordinadora Julio Guerra Olivares por los Derechos Humanos”, la cual se mantiene activa hasta hoy.

Para Julia Urquieta, Coordinadora de la agrupación Guerra Olivares, en la memoria está la reparación y prevención de estas violencias. “En la medida en que los habitantes sean conscientes de lo que fueron esas graves violaciones se puede impedir que esos hechos vuelvan a ocurrir”, asegura.

Estadio Nacional

El Estadio Nacional es un lugar de memoria paradójica. Hoy se lo reconoce como el recinto deportivo más importante del país, pero hace 48 años fue el mayor centro de detención y tortura militar.

Se construyó en la antigua parcelación de lo Valdivieso entre los años 1937 y 1938. Su estilo es representativo de la arquitectura moderna, transformando la imagen de “coliseo” en un icono significativo de la identidad colectiva.

Desde su apertura, ha sido hogar de importantes eventos deportivos de carácter nacional e internacional, como el Mundial de Fútbol de 1962, números clásicos universitarios, competencias atléticas, de ciclismo, entre otras disciplinas deportivas. 

Sin embargo, luego de 35 años de servir al deporte, en septiembre de 1973 se convirtió en el campo de concentración y tortura militar más grande de Chile. Según indica Memoria Nacional, se calcula que fueron alrededor de veinte mil personas quienes pasaron por el recinto, donde al menos una decena de ellos fueron ejecutados. Desde entonces, este espacio quedó marcado por la violencia más explícita de la dictadura de Pinochet. 

Hoy su carácter memorial es conservado por la Corporación Estadio Nacional, Memoria Nacional Ex Prisioneros Políticos, cuyo objetivo es preservar y valorar la memoria de quienes fueron detenidos/as y torturados/as en este espacio. Relevar la memoria social de los eventos ocurridos en este campo de detención a través de los propios relatos de sus sobrevivientes.

Wally Kunstmann, Coordinadora General de la Corporación Estadio Nacional Memoria Nacional Ex Prisioneros Políticos, explica que como sobrevivientes de esa época se sienten con la obligación de transmitir la historia que vivieron. “Esto no lo hacemos desde un ego o porque queramos sentirnos especiales, es porque creemos que nosotros somos los que podemos hablar de la historia reciente y verídica del país, con una dictadura como fue la de Pinochet, de alguna manera hay que contárselo a las nuevas generaciones”, plantea.

Para más detalles de nuestras visitas a estos Espacios de Memoria, puedes revisar tres cápsulas audiovisuales en nuestro canal de YouTube o a través de nuestro Instagram

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